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Conosur Ñawpaqman
El Mizqueño empieza a publicarse en quechua y castellano en 1983 producido por un equipo que trabaja en el Centro Portales de Cochabamba. Debido a la gran demanda en las provincias del Conosur cochabambino (Mizque, Carrasco y Campero) pasó a llamarse Conosur Ñawpaqman y fue producido por CENDA. Aún hoy sigue publicándose con ese empeño por rescatar el alma de lo Andino.
Graciela se integró al equipo desde los primeros números y dejó una marca indeleble en el carácter de la publicación. Su estilo naif era el reflejo de su personalidad y su visión del mundo, un mundo aparte protegido de la maldad y la crudeza del hombre criado en el mundo industrial capitalista, lleno de individualismo y avaricia.
Su alegría de poder dibujar ese mundo ideal andino coincidía con un despertar de los pueblos y naciones indígenas en Bolivia y el mundo. El periódico reflejaba ese despertar creciente, avivado por la cercanía de la recordación de los 500 años de dominación del occidente europeo sobre Amerindia y Graciela con sus retratos a veces íntimos y a veces descriptivos de la vida comunitaria se sumaba a ese nuevo proyecto que buscaba reemplazar una civilización decadente. La nueva sociedad debía vivir en armonía con la naturaleza y esa motivación latía profundamente en el corazón de Graciela.






















