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El Chasqui
La revista mensual Chasky fue una revista infantil emblemática en los años 80, nació en 1983 por iniciativa de Gaby Vallejo y el grupo que ella dirigía por entonces, que se llamaba “Club de experiencias pedagógicas”, del cual fui parte. Gaby trabajaba en el Centro de documentación infantil (CENDOCLI) del Centro Simón y Patiño. Era una biblioteca especializada en literatura infantil contemporánea, que en aquella época tuvo su apogeo. Habló con el director Richard Bauer y después de una investigación sobre los intereses de los niños, la revista echó a andar.
El Chasky recuperaba la palabra de los niños. Se les preguntaba de qué querían hablar, qué problemas los atingían, qué dificultades, qué sueños, qué fantasías, qué querían contar. Entonces no había internet, ni redes sociales. Así que todas sus opiniones, sus planteamientos, sus cuentos, sus poesías, sus chistes, sus adivinanzas, eran genuinamente suyas. Esta era una vertiente de la que el Chasky se alimentaba. La otra, la información sobre la vida de los niños de los pueblos originarios, de los niños trabajadores, de los que ayudaban a sus padres en el trabajo, de los que sufrían por algún déficit, el Chasky los visibilizaba, y estaba también la literatura, se publicaban cuentos de escritores nacionales e internacionales, mitos y leyendas de Bolivia y de Latinoamérica especialmente, adaptadas al lenguaje infantil, también cómic, ese era un espacio literario dirigido a los niños de todas las edades. Se trataban todos los temas que tocaban la vida de los pequeños; era posible esa plataforma respetando su palabra, su modo de expresión, y también dando respuestas que pudieran sostenerlos en la vida desde una ética que no se convirtiera en moralismo, pedagogísmo ni adultomorfismo. Se trataron temas como el divorcio, la violencia intrafamiliar o escolar, el alcoholismo de los padres, política, entre muchos otros. Yo era responsable de redacción mientras el Chaski estuvo en Cochabamba por 8 años.













